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#OpEuribor, transparencia y WhatsApp

Hace poco más de una semana, lanzaba al viento que había recuperado las ganas de luchar por un mundo más justo. Tras la expectación levantada y días de tensión y duro trabajo, hoy por fin podemos dar fe de que la operación Euríbor ha sido todo un éxito: trending topic local, portada en Menéame y hasta un reportaje en la edición dominical de El País.

Precisamente este último ejemplo es el que da fe de una realidad que es la que denunciamos desde #OpEuribor: la falta de transparencia en aspectos clave que nos afectan a todos. En especial, me llaman la atención un par de párrafos:

Este periódico se puso el viernes en contacto con un portavoz de Thomson Reuters en Londres, que declaró por teléfono que la información que ofrecen los bancos para calcular el euríbor es “confidencial”. Y dijo que para conocerla habría que hablar con cada uno de los bancos.

Por eso es tan importante en la actualidad la figura del periodista. Los que bebemos de las redes autocomunicativas estamos ya curados de espanto y solemos mantenernos en guardia ante informaciones que nos llegan de una sola fuente, pero con la labor de contraste ejercida por Joseba Elola, los lectores ajenos a la red tendrán ahora constancia de que esa transparencia no existe. Pague usted la hipoteca, pero no pregunte por qué. Pero lo del siguiente párrafo es de traca:

Cédric Quemener, director de EBF-Euribor, Federación de Banca Europea que supervisa los datos que le ofrece Thomson Reuters, declara en conversación telefónica que la repetición de los datos es absolutamente natural porque se trata de un mercado muy estable. “Las manipulaciones del euríbor son prácticamente imposibles”, sostiene. “Nos guiamos por un estricto código de conducta. No nos dedicamos a mantener reuniones secretas para fijar los tipos”.

Absolutamente natural. Prácticamente imposibles. Estricto código de conducta. Esto último ya me suena. Pero ya con lo de las reuniones secretas me entra la risa. ¿Quién se iba a creer eso, teniendo WhatsApp?

Golpe de €stado

Ana Belén Cantero Paz (CC)

A principios de este mes, uno de los máximos responsables de que Grecia maquillara sus cuentas para entrar en el euro, Mario Draghi, logra alzarse con la presidencia del Banco Central Europeo.

Coincidiendo en el tiempo, el primer ministro heleno, Yorgos Papandréu, decide convocar un referéndum. Pocos días más tarde y tras la presión internacionalpresenta su dimisión y cancela la consulta popular.

Hoy, sólo diez días después de haber dado comienzo esta espiral de sucesos, el que fuera vicepresidente del BCE y, previamente, presidente del Banco de Grecia, Lucas Papademos, es nombrado nuevo primer ministro interino del país.

Desde este momento, se puede decir que la península helena ha pasado de ver vulnerada su soberanía a, directamente, ser invadida.