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A la Universidad de Sevilla le gustan los ERE

La redacción del 'New York Times', desierta durante unos minutos | 233grados.com

La redacción del ‘New York Times’, desierta durante unos minutos | 233grados.com

 

Los alumnos de la Hispalense no harán prácticas en empresas con ERE abiertos“, titulaba el mes pasado El Correo de Andalucía. Por entonces, el decano de la prensa sevillana estaba inmerso en todo un expediente de regulación de empleo que se prolongará hasta 2014 y había sufrido ya un incesante reguero de despidos en los dos últimos años que ha dejado la plantilla en el 50%. Al menos, a fecha de publicación de tan contradictoria noticia, la empresa todavía no había anunciado el siguiente ERE, que baraja el despido de nueve periodistas durante un año.

Ocurrió el pasado 27 de septiembre. El mismo día en que El Correo anunciaba un nuevo y fatídico ERE, la Facultad de Comunicación de la universidad que se jacta de no enviar a sus alumnos a empresas malas publicaba la lista de alumnos admitidos en prácticas. A estas alturas de la historia, huelga decir que al menos uno de ellos iba destinado a la cabecera hispalense. Poco después, el propio comité de empresa del periódico lo confirmaba.

A la Universidad de Sevilla le gustan los ERE, y se deja caer ante las empresas que le hacen el guiño. Ayer mismo, otra decana inmersa en una terrible oleada de despidos como es la agencia EFE anunciaba que se compinchaba con tan excelsa institución académica para “permitir a los beneficiarios acceder más fácilmente al mercado de trabajo“. Suerte a los candidatos.

16

10 2012

So licenciao

Cierro una etapa: tras mucho pelear, al fin he conseguido licenciarme en Periodismo. No es que la carrera sea difícil, que no lo es, sino que mi deambular por redacciones, oficinas y gabinetes de los últimos años me ha llevado a pisar más bien poco el suelo de la que ya no es mi Facultad. Un nuevo mundo de luz y libertad se cierne sobre mí, so licenciao.

Al igual que cuando uno se saca el carné, aprueba Selectividad o aprende a caminar, lo que ahora toca es hacer valer el terreno ganado. Redacciones y corresponsalías de medio mundo se pelean por tener mi currículum, y las visitas a este blog no han parado de crecer desde que saltó la noticia de que ahora soy un verdadero periodista (sic).

“Uno no es periodista, y subráyese, hasta que pasa, al menos, diez años trabajando en el oficio. Porque ser periodista requiere de muchas cosas. Requiere de fuentes y eso lo da el tiempo y el trabajo y la calle. Requiere de esfuerzo”. Miguel González Quiles.

Y esa es la verdad. Desde que empezó a picarme el gusanillo plumilla, he pasado satisfactoriamente por radio, prensa escrita, y hasta por una web, a lo largo de tres ciudades distintas. Ahora formo parte del que posiblemente sea uno de los gabinetes de prensa más potentes de España, que consigue mantener su notoriedad y presencia constante en los medios con maestría: el de Facua.

Pero aunque parezca que fue hace una eternidad, empecé a practicar esta desdichada profesión hace algo más de dos años, no más. Y me falta experiencia. Que me corrijan. Que me den las tantas encajando un titular. Tener un número al que llamar. Me falta calle.

Siempre he envidiado a compañeros como Christopher Rivas, que lo tuvo claro desde un principio y compaginó las prácticas con la carrera desde el primer curso. Yo no, yo tuve que toparme en julio de 2009 con esas grandes personas que corren a toda velocidad por los pasillos del Pabellón de Andalucía, camino del estudio, para saber que lo mío era esto. O eso creía hasta ahora.

Resulta paradójico que, desde que me tomé en serio lo de ser periodista, cada dos por tres cierran un diario, una radio o una cadena de televisión. Y que cada año, una nueva hornada de licenciados salga de la Facultad en busca del clavo que menos queme, porque todos arden. Cada vez somos más, y cada vez nos quieren menos.

Ante este nuevo contexto, sólo cabe ganar. Puedo optar por sobrevivir, concatenando oportunidades de un sitio a otro, hasta que encuentre el acomodo necesario para olvidarme de lo que elegí hacer. Puedo volver al andamio, a vender impresoras o hamburguesas, si así fuera necesario. O puedo escoger la perseverancia, que no es otra que la madre del fracaso tardío.

Y sin embargo, me quedo con el fracaso. Se avecinan tiempos oscuros: puede que vuelva a hacer prácticas, a trabajar sólo por poder firmar o incluso una vuelta al estudio en forma de cursillos de la CEA. Pero es la única forma de perseverar que parece que nos queda a los periodistas.

07

01 2012

Sin palabras

Un gremio acostumbrado a tragar y tragar

“Ésa es la mentalidad que hay que cambiar. Me duele mucho el eufemismo instaurado de periodista vocacional, que esconde el periodista explotado. Es un eufemismo instaurado en el mundo de la comunicación. Vocacional le llaman porque si no lo haces por algo interior, por algo intrínseco a la persona, no lo harías, ¿por que?

[...] “De un ingeniero no se dice que es algo vocacional, de un abogado tampoco, de un albañil o de un comercial, y todos tienen lo mismo de vocacional o no que la labor periodística.

[...] “Ayer te decía, Juan, que está la cosa para sacarse unas oposiciones, pero luego un compañero me corregía: “no, lo que hay que hacer es luchar porque todos los trabajadores tengan las mismas condiciones que los funcionarios”, y ésa es la gran verdad.

“Quizás sea una utopía, sobre todo en nuestra sociedad española del trilerismo, y donde por picaresca Rinconete y Cortadillo serían presidente y vicepresidente del Gobierno, pero es algo que nace solo y exclusivamente de nuestro gremio. Un gremio acostumbrado a tragar y a tragar”.

Luis González, periodista

Y que de tanto tragar, se atraganta

“Nuestra decisión es no estar en los puestos de trabajo durante los días que se establezca [la huelga], en apoyo a los periodistas despedidos. Por otra parte, nos gustaría que no se utilizasen nuestros textos para rellenar el periódico los días que el comité convoque huelga”.

Los becarios de El Correo de Andalucía

28

04 2011

Saberse periodista

Últimamente me siento más periodista que nunca. Es un sentimiento profundo, pero no tanto como para que me ayude aún a tomar decisiones como la de Emilio Morenatti, cuando decidió dedicarse a lo que de verdad quería, o Carmen Rengel, que vio el cielo abierto en un ERE y decidió plantarse en Jerusalén.

Soy consciente de que las resoluciones se toman mejor con dinero en los bolsillos y sin peso en las espaldas. Por no hablar de que, como dice Miguel González Quiles, “uno no es periodista, y subráyese, hasta que pasa, al menos, diez años trabajando en el oficio“. El gran David Simon le avala.

Me picó “el veneno de la radio” en Canal Sur Sevilla, como me dijo en su día Valentín García. Me sentí periodista en El Correo, y también en La Voz. Dar con el protagonista, molestar al poder, destapar lo oculto y otorgarle relevancia a lo que no se vé. Eso es ser periodista. No lo es editar notas de prensa o promocionar contenidos para una web. Eso es otra cosa.

Soy consciente de que estoy en barbecho, y de que está en mí cambiar esa situación. Pero nada, me siento periodista, y prefiero estar escribiendo esto media hora antes de trabajar que ponerme a estudiar para dejar de ser licenciado al 95%.

02

02 2011

Spiderjournalist

Cuando un profesor exige una de sus obras como lectura obligada, y ya en el segundo párrafo utiliza el plural mayestático, e incluso cita dos obras propias más para abrir el segundo capítulo, ¿qué pensar, del resto de páginas?

31

01 2010

Dos de tres

Yo creía que eso salía de uno, pero resulta que los bienes intrínsecos del periodismo son los prioritarios. De forma análoga, sería como decirle a un bombero que su principal cometido es el de salvar vidas per se, y no hacerlo por el sueldo que recibe por ello. Y aquí estoy yo, deseando desempeñar un oficio por el que pagaría, y por el que de hecho estoy pagando en forma de peaje academicista.

Es para lo que sirve estudiar una carrera como la de Periodismo: para estudiar lo que uno ya sabe, pero en palabras de otro con mayor nota media.

29

01 2010

La Universidad me da la razón

Lo he dicho por activa y por pasiva: no puedo entender que todavía haya alumnos que se tomen la carrera en serio. Pero lo que ya escapa de toda comprensión es que sea la propia Universidad, con sus actos, la que demuestre que es inútil esforzarse, que estudiar no sirve de nada.

Sería muy fácil volver al tema candente del derecho a la copia, y cargar una vez más contra el desvalido que gobierna reiteradas veces por el método de acción-reacción. Pero, al contrario que en el caso de las incidencias provocadas por el famoso artículo 27, otras situaciones no gozan de la misma acogida en los medios de comunicación, y esto promueve que, por lo tanto, sigan aún impunes.

El pasado 14 de enero usaba este mismo espacio para denunciar a una universidad distinta por lo que considero una injusticia. Y, aunque la noticia era conocida desde el pasado septiembre, tuvo que ser un antiguo profesor quien me diera la voz de alarma. Tras indagar un poco en el BOE, publicado tres días antes de mi noticia, me lancé al teclado a escribir. Después quise darle un poco de difusión, esperanzado, quizá, con que algún sindicato diera cuenta de él. Pero no hubo respuesta. Al menos, no inmediata.

Gracias a un amigo, me entero de que El Plural se hace eco de esta información de la mano de la Asociación de la Prensa de Cádiz. Por desgracia, he de ser pesimista. Mucho me temo que ni El Plural ni yo (sic) somos El Mundo.

21

01 2010

El derecho a matricular a más gente

La Universidad de Sevilla reconoce a sus alumnos el ‘derecho a copiar’ exámenes. No sé cómo no se les había ocurrido antes. Si quieres defenderte de aquel profesor inepto que te arrebató el examen en el mejor momento del ejercicio de la amanuencia, ahora cuentas con ese derecho.

Lo dice la Hispalense, que ha dado con la fórmula de la excelencia. Nadie quiere una universidad donde las asignaturas se le enquistan a uno. Lo que queremos es una universidad en la que sea la normativa quien apruebe por nosotros. Y las clases llenas.

Copiar es una opción que puede abrirte muchas vías; incluso puedes llegar a ser profesor.

Ojalá fuera un chiste.

18

01 2010

La facultad de comunicación de la Facultad de Comunicación

“El tipo de alumno que hay en la Facultad de Comunicación tiene una alta capacidad crítica porque a ello se le enseña desde la propia docencia. No es lo mismo un estudiante de matemáticas que de periodismo, que entiende de ética y conoce el valor de la actitud crítica. No creemos que haya peores profesores en la facultad, si no que la evaluación es más crítica”.

Más en Comunicación, la facultad peor valorada por los alumnos de la Universidad de Sevilla, publicado en Sevilla Actualidad

16

01 2010