
Vista general de la pintadas de esvásticas sobre las lápidas de un cementerio judío en Kroepelin, Alemania. La policía investiga el ataque. EFE / BERND WUESTNECK / NOTICIAS 24
“¿Y qué hacemos?”, era la pregunta que me hacía una amiga hace poco, en plena conversación sobre la situación política y económica actual. ¿Qué podemos hacer para evitar todos los recortes, todo el desmantelamiento del Estado del bienestar que estamos contemplando, día tras día, de forma tan pasiva?
“Nada”, le respondí. “Ya nos han ganado“. Y además, de la misma forma que nos ganan siempre: haciéndoles creer a algunos pobres que son ricos, para que así se enfrenten a otros pobres que somos conscientes de que lo somos.
La Historia se repite. Concretamente, en este nuevo siglo que comenzamos estamos cometiendo los mismos errores del anterior, en una suerte de remake más terrorífico aún, si cabe. Al menos, así pensaba hasta que me topé con esto:
“¿La independencia de Cataluña? Por encima de mi cadáver y el de muchos. Los militares hicimos un juramento sagrado: cumplir el ordenamiento constitucional que consagra la unidad de España como principio irrenunciable. También juramos defender su integridad territorial hasta con nuestras propias vidas. Tenemos algo que esa gente nunca tendrá: sentido del honor y sentido del deber”.
Francisco Alamán, coronel del ejército español
“¿Por qué se escandalizan de que un coronel del Ejército Español defienda la unidad de España?”.
María José García Cuevas, diputada del Partido Popular catalán
Encontrarme con estas declaraciones, que en países como la vituperada Alemania supondrían un delito, me hacen pensar que no es que la Historia se esté repitiendo, sino que nunca ha dejado de ser así.
No son ciclos. Aún vivimos en el franquismo, en una pseudodemocracia que hemos de agradecer a Franco, en la que tenemos que felicitarnos porque algunos de sus antiguos dirigentes supieran “cambiar y adaptarse” por el bien de todos. Quién sabe. Podrían haber seguido matando, pero hemos de agradecerles que no lo hicieran con grandes mayorías absolutas.
Así que, en respuesta a mi querida amiga, lo único que me sabe decirte es que no te dejes engañar, que disfrutes de la vida tanto como te dejen y que, en cuanto llegue el momento en que la razón ceda el paso al atropello, no te dejes pisotear como hicieron nuestros padres.
AMPLIACIÓN
“Tenemos a nuestros soldados en Afganistán y en el Líbano, allá donde son enviados, cumpliendo con un espíritu insuperable, cuando en realidad donde nos harían falta es en Guipúzcoa. Y eso es lo que quería decir y que nadie se atreve. Ya hemos cumplido con Afganistán. Vamos a cumplir con España, y a ver que tal”.
Alfonso Ussía, columnista de La Razón
Yo ya ni meo. Total, para no echar ni gota.