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Internship at the EU Agency for Fundamental Rights

I am proud to announce that I have been selected for doing an internship at the European Union Agency for Fundamental Rights (FRA). From the next 1st of September, and during a hole year, I will be living in Vienna and experiencing this unique opportunity.

Ten years after moving to Seville from my hometown, Jerez de la Frontera, it is time for a change. A degree in Journalism was the first excuse to be based in the capital of Andalusia, and after that, several job spots were the next reasons. But now, after doing a master’s degree in European Studies, and having worked in the field of the European matters in Plus Europe and Europe Direct Sevilla, I have the opportunity to step forward and deepen in my favourite job sector: Media & Communications Innovation within the Fundamental Rights Promotion Department.

I will never be enough grateful to my current boss, the Europe Direct Sevilla manager, Marycruz Arcos, for this one and a half year letting me to be an Assistant at this European info point, which allowed me to learn from her and from my colleague María José Jiménez almost everything I know on European issues. Of course, none of it would have been possible without the permanent support and inspirational influence from my mates Cristina, Amalia, Sonia, Anca, Soledad, Ana Rosa, Gabriella, Mari Carmen and Fernando. But I will not forget the first person that introduced me into the European issues -Eulalia Petit, which recommended me to study this master’s and ended up being he director of my master’s thesis. I will always be in debt with her.

I am completely aware of it would be a compelling challenge, but I am working since the very first minute for making it a true success. Having English as working language should not be a problem, since I got in December my Cambridge CAE certificate and I have been working in English last four years in a regular basis. But it’s a huge responsibility to make it work in a such high level. For this reason, I have made the decision of writing only in English through my social networks from now on, including this blog. I am sorry for my Spanish readers -mostly, my family. Of course, any corrections will be welcome.

Thank God German will be not necessary in my working environment. Despite of it, I have just booked a German course for the next couple months, at least for learning it enough for ordering a beer. I certainly will need it to celebrate the first day of my new life in Austria.

Photo: [AUT]side (CC)

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México en tablas

La inmensidad de la Ciudad de México se vuelve colosal desde las alturas. Ya a la llegada, desde el avión, se atisbaba como tal. Pero a una distancia más mundana como la del piso 41 de la Torre Latinoamericana, el coloso abruma. Y en cada rincón del DF, la vida sigue mientras otros nos usan como fichas de ajedrez. Pues juguemos.

Una treintena de personas mayores se acercan cada día a la Plaza de la Solidaridad del Centro Histórico, frente al Museo Mural Diego Rivera, para retarse entre ellos al rey de los juegos de mesa: el ajedrez. Cuando les dejan, que hace años se quejaban de agresiones de otras personas, esta vez menores. Me encantaría ver cómo me vapulean algún día.

Los ajedrecistas

Para contemplar la magnanimidad de un mastodonte como es la Ciudad de México, la mejor opción es hacerlo desde la Torre de Seguros Latinoamericana. La cuestión es desde qué piso. Por 60 pesos puedes acceder al mirador de la planta 37. Por diez menos, puedes tomarte una Negra Modelo en el 41 y esperar a que se le baje la espuma mientras gastas la tarjeta haciendo fotos. Tú eliges.

Ciudad de México desde las alturas

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El otro México

Este fin de semana he podido disfrutar de México mientras sus nativos lo sufrían como nunca antes. Estar en aislamiento informativo ha supuesto para mí la posibilidad de disfrutar sin interferencias de un país maravilloso. Hasta que la vuelta a la realidad te pone los pies en el suelo.

El viernes, el procurador general de la República de México anunció en rueda de prensa que los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos eran, en realidad, asesinados. Lo que a todas luces se sabía ya, quedaba de una vez confirmado. Un día antes, me encontraba paseando por el bosque de Chapultepec, camino de una insulsa conferencia de la fotógrafa Sophie Calle y ajeno a lo que se avecinaba. Allí pude disfrutar, entre otras cosas, de los danzantes del rito de los voladores, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Bosque de Chapultepec

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Al día siguiente pude descubrir la sensación de vivir en una casa de campo en Querétaro, alejado del bullicio del DF y de toda civilización. Ahora sé lo que se siente al paladear una auténtica barbacoa de borrego y su consomé, tan diferente de lo que en España consideramos barbacoa (y el atole, y el tamal, y el nopal en penca), y que aquí llaman asado (que también probé; gracias por todo, Teresa).

Querétaro

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La Peña de Bernal y sus cuestas, Tequisquiapan y su magia -con un tour que nos hizo sentir más turistas de la cuenta-, Villa Progreso y su templo del siglo VII, el Estado de Hidalgo y su géiser. Una visita exprés que nos sirvió como toma de contacto con una realidad que va más allá de la capital blindada de la nación. Y mientras tanto, los capitalinos recordándole a sus responsables políticos que hay otro México allá fuera mucho más cruel que el que yo he vivido. Bendito país, maldita su violencia.

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Muerte en México

La muerte en México es una maravilla, al igual que en Sevilla lo es la lluvia. Por desgracia, está presente cada día en las noticias y en las portadas de los periódicos del país. Pero la muerte que se ha dejado vivir estos tres últimos días es una muerte bien distinta. Como La Catrina, es refinada y afrancesada, aunque también fiestera y pasionalmente mexicana. Eso sí: no es un payaso. Hay que tomársela muy en serio.

Zombi en la calle MaderoTras la antesala que fue el tour de leyendas por el Centro Histórico de la Ciudad de México, finalmente llegó el día en el que la urbe se llena de calaveras, catrinas y papel picado: el Día de los Muertos. Cabe destacar que, a pesar del nombre, esta celebración tiene una duración de dos días: el primero de noviembre, que coincide con el cristiano día de Todos los Santos, y el segundo, con el Día de los Fieles Difuntos.

Tuve la suerte de poder vivir varias de las escenas más emblemáticas y otras menos ortodoxas de esta festividad: desde el tradicional concurso de ofrendas Conmemora a tus muertos de la calle Regina hasta parte del Mictlán rebelde, organizado por la Red contra la Represión y por la Solidaridad en la explanada de Bellas Artes, pasando por la sincrética velada de Míxquic.

Atrio de San Francisco

Ofrenda de muertos del Atrio de San FranciscoLa primera parada tuvo lugar el sábado 1 de noviembre en el Atrio de San Francisco, en la calle Madero del Centro Histórico del DF. Allí nos esperaba una ofrenda monumental dedicada al Estado de Michoacán, promovida por la Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Catrina Fest

La Catrina periodistaMientras tanto, cientos de ciudadanos se concentraban en el entorno del Monumento a la Revolución Mexicana con el propósito de batir un Récord Guinness: el de conseguir congregar al mayor número de personas disfrazadas de La Catrina.

Si el propio presidente de la República puede decir que “México es “el primer país con mayor número de mexicanos en obesidad“, ¿por qué no ganar también en esto? Obviamente, lo lograron.

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Mictlán rebelde

El Tío Sam y EPNDe camino a la calle Regina, donde se celebraba el XIV Concurso de Ofrendas, nos topamos con el evento más reivindicativo del Centro Histórico del DF: el Mictlán rebelde, un homenaje a los muertos de la Red contra la Represión y por la Solidaridad. Allí nos detuvimos a contemplar un espectáculo de zancudos que parodiaba la influencia gringa sobre México, con un particular Tío Sam que portaba en sus brazos un bebé con bastante parecido al presidente Enrique Peña Nieto.

Crema para ser más güeritaActo seguido, el grupo de cabaret Las Ultraperras y los Caballeros de la SupremaCÍA, del grupo Proyecto 21, comenzaron su show interpretando “La Llorona”, canción que dio paso a un espectáculo bastante irreverente que arrancó las risas del público mientras lanzaba mensajes contra la homofobia, el machismo, la violencia y las injusticias en general.

Los mejores golpes llegaron con un spot televisivo que anunciaba una crema para aclarar la piel o productos para volver el cabello de color “rubio mexicano”. Posteriormente, el alter ego de un peculiar presidente mexicano participaba en un concurso del que no salía muy bien parado. Normal, dado el historial que arrastra.

Danza prehispánica

Danza prehispánicaPor fin en Regina, a nuestra llegada pudimos contemplar un espectáculo de danza prehispánica que representó escenas tradicionales con la participación del dios de la muerte, ‎Mictlantecuhtli.

La Non Plus Ultra Orkesta

A su finalización, tras un retraso considerable y con graves problemas de sonido en las voces femeninas, daba comienzo el concierto de La Non Plus Ultra Orkesta, un grupo de ambiente cabaretero con ritmos de rock, ska y música balcánica muy apropiado para luchar contra el frío.

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Concurso de ofrendas

Finalizada su actuación, y casi a punto de que se comenzaran a desmontar los altares, pudimos ver las ofrendas del concurso Conmemora a tus muertos, que va ya por la decimocuarta edición. También aquí, la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa tuvo un protagonismo relevante, por encima incluso de los homenajeados escritores Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas, de los que se celebra el centenario de sus nacimientos.

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 Paseo nocturno en bici en la Noche de Muertos del DF

De vuelta a casa, nos topamos con una agradable sorpresa: los ciclistas participantes en el paseo nocturno de la Noche de Muertos del DF.

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Con estas imágenes en las retinas nos retirábamos para visitar al día siguiente el pueblo de San Andrés Míxquic, una aventura de la que tiene mucho que contar, y esperemos que lo haga algún día, la fotógrafa Paula Velasco. Por lo pronto, ahí queda su vídeo.

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Viajero en México

No hay dinero mejor invertido que el destinado a viajar. A pesar de la precariedad que padecemos los jóvenes españoles, seguimos siendo unos privilegiados si nos comparamos con los de otras latitudes, que no tienen ni de lejos la oportunidad de cambiar de ubicación con la facilidad que tenemos nosotros. Y eso hay que aprovecharlo.

Cuando viajo, intento despojarme al máximo de mi condición irrenunciable de turista para intentar ejercer de viajero. Las diferencias son notables. Pero a veces es difícil lograr la inmersión necesaria para tratar de pasar desapercibido y disfrutar como un nativo de las maravillas que te ofrece tu destino. Otras, sobre todo cuando no puedes evitar que se te abra la boca del asombro, es directamente absurdo intentarlo.

El pasado fin de semana viajamos a Xochimilco, una de las 16 delegaciones del Distrito Federal mexicano famosa por las trajineras o barcazas que surcan sus bellos canales. De por sí, este lugar arrastra a numerosos nacionales a pasar el día en familia navegando por sus aguas entre micheladas y elotes. No obstante, la presencia de extranjeros no suele ser tan notable aquí como en otros atractivos del entorno de la capital, como puede ser Teotihuacán: un lugar tan exageradamente llamativo en el que no te queda más remedio que asumir tu condición de turista y disfrutarlo como si de un parque temático se tratara. Pero no por el hecho de aceptarnos a nosotros mismos como turistas hemos de quedarnos sólo en la cáscara.

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En Xochimilco nos intentaron colar primero una trajinera para dos por 400 pesos la hora (al cambio, unos 23 euros). Con la excusa de ver el Museo de Dolores Olmedo -que por falta de tiempo no visitamos-, nos fuimos y pudimos comparar precios con otro embarcadero, que nos rebajó la tarifa a 350 pesos. El siguiente nos lo dejaba ya en 250 y, cuando estuvimos a punto de irnos, a 200 (unos más razonables 11 euros). Pero no era el dinero lo que nos limitaba a la hora de decidirnos, sino el inconveniente de tener que realizar el trayecto solos, sin la compañía de otros turistas. Sí, turistas; pero que al menos fueran locales.

Fue a través de Foursquare como dimos con el embarcadero Nuevo Nativitas, un verdadero paseo acuático que nos amplió el abanico de opciones hasta ofrecernos las conocidas como trajineras colectivas. Por un módico precio de 20 pesos (1,20 euros aproximados) nos trasladó en un mágico trayecto de media hora junto a gente sencilla que, como nosotros, no podía o no quería asumir el coste de tener una embarcación propia. Fue, sin duda, una gran elección.

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Nuestra trajinera colectiva nos dejó en el embarcadero Salitre, un trayecto corto con dos acertadas paradas que nos situó en uno de los mejores atractivos para el viajero: un mercado local. El mercado de Xochimilco es uno de los más vivos y coloridos de los que he tenido la oportunidad de conocer hasta ahora, con sus fondas de comida corrida en las que por sólo 45 pesos (2,60 euros) te puedes poner hasta las cejas de la mejor comida casera. Un consejo: cuanta más gente haya en el sitio, mejor suele ser este.

La de Xochimilco fue una visita obligada que tendremos que repetir: en un sólo día no se puede disfrutar de las trajineras, visitar el museo local y, lo más importante, acceder a la famosa Isla de las Muñecas. En nuestro breve trayecto sólo vimos una réplica de muestra que nos dejó con ganas de más, así que para nuestra próxima visita intentaremos reunir a unos cuantos amigos defeños e ir en una trajinera -esta vez sí- privada. La parte buena es que el transporte público conecta muy bien la delegación con el Centro de la Ciudad de México, y una simple combinación de metro y tren ligero nos deja en una hora en el lugar.

Negar nuestra diferencia es ser ajenos a la realidad, máxime cuando, en este caso, hay todo un océano y varias culturas milenarias de por medio. Por eso es importante disfrutar de las ocasiones en las que, a pesar de la evidencia, la población local nos hace partícipes de su idiosincrasia y nos considera como uno más. Y el ojo curioso del viajero puede llevarnos de un acto tan cotidiano como salir a comprar tortillas a acabar siendo partícipes de una liturgia tan sincrética como son las Fiestas de Ascenso de la Imagen Venerable del Cristo Negro. Eso fue lo que nos pasó el domingo.

Mientras observábamos los bailes entre la multitud, uno de los miembros de la congregación nos contó que conmemoraban los 303 años de la Consagración del Templo Eparquía Greco-Melquita Católica Iglesia Porta Coeli, el Santuario Nacional del Señor del Veneno. Según este, los feligreses llevaban desde las 22 horas del día anterior tomando parte de las fiestas, algo que se nota en las caras de cansancio de estos ya en el interior de la iglesia. En principio, entramos como turistas curiosos para admirar el templo. Al minuto, los numerosos fieles hicieron su entrada con reiterados cánticos acompañados del sonido de sus instrumentos de cuerda, las caracolas y el copal, una resina que, quemada, resulta muy similar al incienso. Quedamos atrapados en el humo.

Al rato sosteníamos flores y estampitas del Cristo Negro como el resto de feligreses, con la sensación de estar viviendo una experiencia que no suele entrar en los packs turísticos. Y pensaba en todas las veces que, por puro agnosticismo, había evitado disfrutar de vivencias como esta en la Semana Santa de Sevilla o Jerez sin saber que el viajero también puede serlo en su propia tierra. Mea culpa, asignatura pendiente.

Ya en casa, pude conocer la leyenda del Señor del Veneno, una entretenida historia cargada de moralina religiosa. Pero anoche, 28 de octubre, como si de una venganza por haber invadido terreno sacro se tratara, los seguidores de San Judas Tadeo decidieron no dejarnos dormir con sus cohetes, campanadas y cánticos. Prometo devolverles el agravio con más blasfemia el próximo Día de Muertos. ¿Lo he dicho ya? Me encanta México.

México lindo y las maravillas del teletrabajo

Poco más de un mes después de haber llegado a México, el balance no puede ser más positivo. No todo iba a ser malo para los autónomos como yo: Seguridad Social, IRPF, IVA; que sí, pero la libertad que te otorga el ser tu propio jefe te permite ciertas licencias. Como por ejemplo, acompañar a tu pareja en una estancia académica internacional mientras sigues trabajando a distancia.

Desde el pasado mes de julio, ocupo el puesto de responsable de comunicación, edición web y social media de Plus Europe, una asociación europeísta radicada en Barcelona. De una primera colaboración puntual como fue la realización del vídeo de la Second Plus Europe en Bruselas, he pasado a prestar mis servicios como profesional para ellos de forma estable. Y, como el teletrabajo fue desde el principio nuestra única opción -hasta hace poco seguía viviendo en Sevilla-, cruzar el charco tan sólo suponía el inconveniente soslayable de la diferencia horaria. Nada que no se pueda solucionar con herramientas como Hootsuite.

He de confesar que, cuando comencé a estudiar mi máster en Estudios Europeos en la Universidad de Sevilla, tenía ciertas dudas acerca de si acabaría realmente trabajando en algo relacionado con el periodismo y las relaciones internacionales, como era mi propósito. Nada más lejos de mi realidad actual. Desde entonces, mis visitas al extranjero se han multiplicado: Bruselas (primero con el máster y luego con Plus Europe), Londres, el sur de Francia, y ahora México. Con todo un océano de por medio. Y no sólo eso: gracias a mi labor en la asociación pude incluso concertar, antes de cruzar el charco, varias reuniones entre responsables de Plus Europe y algunos de mis antiguos docentes y ponentes del máster.

Desde México estoy prestando también servicios como redactor y community manager para Bloonde, una empresa de diseño, desarrollo web y de aplicaciones con sede en Sevilla. Incluso sigo escribiendo para mi blog de exiliado jerezano Desde la Frontera, del periódico digital Más Jerez. Y puede que mi lista de actividades se incremente pronto, quizá antes de mi vuelta a Sevilla. Quién me iba a decir hace unos meses, cuando andaba buscando patrón, que no hay jefe de mayor rango que uno mismo, y que iba a trabajar más para España desde el extranjero que desde mi propio país.

Foto: Cabeza olmeca en el Museo de Antropología de México | Paula Velasco

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#GraciasFACUA

Tras casi tres años de intenso desempeño profesional en FACUA, comienza un nuevo ciclo para mí. Mi dedicación en la lucha contínua por la defensa de los derechos de los consumidores, que al fin y al cabo somos todos, ha visto hoy su fin. Me alegro de haber tenido la oportunidad de trabajar codo con codo con el que probablemente sea el mejor dircom de España, Rubén Sánchez, y de haber participado junto a mis compañeros en algunas de las más ingeniosas estrategias de comunicación impulsadas por una asociación de consumidores, como la iniciativa Lucha contra los abusos, los premios a La Peor Empresa o el #apagón30D.

FACUA es una organización necesaria, un contrapoder que, de no existir, habría que inventarlo. Y así lo hizo hace más de 30 años ya un grupo de activistas encabezado por Paco Sánchez Legrán, una de las figuras más destacadas en la lucha por los derechos sociales de este país. En mi mochila quedan guardadas todas y cada una de sus reflexiones compartidas conmigo durante este tiempo. Me voy con la espinita clavada de no haber sabido darle forma a una merecida memoria histórica de la asociación, aunque no hay duda de que algún día saldrá adelante.

En FACUA he aprendido a valorar el esfuerzo que cada día le ponen millones de personas para intentar hacer de éste un mundo mejor. Y que los colectivos sociales necesitan tanto de los medios de comunicación como estos de la sociedad civil. Ahora me toca saltar al otro lado y dejar de ser fuente para tratar de ser quien las escuche y les de voz. Nadie ha dicho que sea fácil. Pero habrá que intentarlo.

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Masterizado en Estudios Europeos

El pasado 16 de diciembre logré superar el último escollo que me quedaba para poder considerarme máster en Estudios Europeos por la Universidad de Sevilla. Lo hice con un sobresaliente (9), una nota que no está nada mal si tenemos en cuenta las circunstancias en las que lo he elaborado. No es fácil compaginar estudios y trabajo, aunque se puede.

Gracias al apoyo académico y moral de la tutora de mi trabajo, la doctora Eulalia W. Petit de Gabriel, pude sacar lo mejor de mí y abordar el estudio de una televisión tan extraña como Euronews: mismas imágenes para 13 idiomas diferentes; de iniciativa pública pero naturaleza privada. Lo he hecho desde un prisma arriesgado, que espero que aporte algo al debate sobre la creación de una esfera pública europea, tan en crisis como siempre.

Los agradecimientos van también para la comisión evaluadora de mi trabajo de fin de máster, formada por los profesores Marycruz Arcos, Custodio Velasco y María Luisa Palma. Sus críticas y cuestionamientos son la causa de que todavía prefiera no hacer público el trabajo al completo; no hasta que no corrija al menos varios detalles. Quería un tribunal duro y crítico, y lo tuve. También elogios, todo hay que decirlo.

Tras esta experiencia investigadora, uno lamenta no haberle dedicado más tiempo a los estudios y menos a las prácticas, por mucho que éstas últimas fueran las que me colocaron un pie en el mercado laboral. Pero de todo error se aprende. Si de algo me ha servido el título que ahora toca enmarcar es para saber que si te quedas quieto, te mueres.

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Abandonbloggers

Empecé a escribir en blogs en julio de 2005, cuando escribía ti con tilde, citaba a Paulo Coelho y me hallaba inmerso en una época bastante emo de mi vida. Muestra de ello fue el nombre elegido para mi primera bitácora, hoy por suerte ya desaparecida: Nario’s dreams. Por desgracia, poco después continuaría poniendo acentos gráficos donde no debía desde Fotolog. Y de eso hace ya seis años.

Ya sea por fortuna o por falta de ella, lo cierto es que tanto estas experiencias, como la de la fallecida Nario.es, han acabado dejando huella en Internet de lo que he sido en cada momento. Todo ello ha dado lugar a lo que, desde abril de 2011, es ya mi definitiva bitácora personal: JuanBlan.co. El balance es bueno: dejé de escribir , y ni por asomo pretendo ser ya un guerrero de la luz.

No puedo evitar sentir cierta desazón al comprobar cómo muchos de mis compañeros de promoción, que en su día abrieron con ilusión sus ventanas al mundo, hoy dejan correr el aire por ellas mientras todo se llena de polvo. Me he encontrado con blogs abandonados nada más nacer, y otros que apenas duraron un par de años. Pero los hay quienes, de un mes para otro, todavía siguen publicando. Y eso les honra.

Tanto a unos como a otros, os invito a volver a formar parte de mi cliente RSS. Ya seáis hijos pródigos o regulares en esto de los blogs, no olvidéis dejar la dirección de vuestro hogar digital aquí debajo, en los comentarios. En cuanto pueda pasaré a haceros una visita. La parte mala es que no podré llevar vino. La buena, que tampoco os molestaré hasta tarde.

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Juan Moreno Yagüe: «Vivir tranquilos, pagar nuestros impuestos y que no nos roben»

«Es que yo estoy muy indignado. No lo puedo remediar. Sobre todo porque tengo hijos pequeños, y yo que conozco las normas, conozco cómo funcionan los políticos conozco cómo funciona todo y sé de Historia, lo estoy viendo.  A mí me habéis arruinado la vida. Os habéis cargado la generación de los que nacimos en los 60, 70 y en los 80, pero es que pretendéis además arruinarles la vida ¡a mis hijos!

No. A mí ya me habéis arruinado la vida, pero yo no voy a consentir que mis hijos vivan peor que yo. Mucho peor. Me niego, me niego. Entonces, si tengo que perder salud, tiempo y todo lo que tengo en esto, no lo dejo. No me queda otra.

Mis hijos, a lo mejor, el año que viene, no tienen días de colegio porque no hay profesores que sustituyan a su profesora, que se pone mala, como todo el mundo, una semana, de gripe. O que se puede partir un brazo. Pero, ¿tienen dinero para indemnizar a un tío hoy con 14 millones de euros por haber quebrado el Banco de Valencia?

Ya está bien, hombre, ya está bien. Yo no puedo, no quiero detenerme. Tengo que hacer algo. Lo que tiene que hacer la gente es eso: hay hacer algo. Yo entiendo que mucha gente no quiere meterse en problemas, que lo único que queremos hacer es lo que todos queremos hacer: vivir tranquilos, pagar nuestros impuestos y que no nos roben. No pido más.

Se puede. Tenemos la Red. La Red es nuestra, no de ellos. La Red es nuestra, y la Red te da información. La información hace que no te roben. Así de simple. La información hace que descubras sus mentiras, y ya son tan evidentes que, en fin: podemos unirnos e intentar solucionar esto entre todos. Y además es que, o lo hacemos, o nos machacan».

Juan Moreno Yagüe, promotor de #tomatubanco, OpEuribor y Democracia 4.0, sintetiza en un sólo titular de una línea los objetivos de todas estas campañas: «Vivir tranquilos, pagar nuestros impuestos y que no nos roben».

#SevillanasIndignadas: «Ya llegó la primavera, nos vamos para el Real»

Esta vez no ha sido por estar enfermo, aunque necesitaba ya de mi Feria de Jerez casi a niveles terapéuticos. Como en aquella ocasión en la que protesté a mi manera (en bata), el pasado sábado decidí vivir el #12M15M desde la Jerez de mis amores, pisando albero y casi con un rebujito en la mano.

El resultado ha sido el vídeo que encabeza este artículo, realizado gracias al buen hacer de mi primo David Arellano y mi querida Paula Velasco a los mandos de sus réflex. Como siempre, España-Jerez, y de Jerez al mundo. Qué lástima que en esta bendita ciudad no haya más gente como ésta, con ganas de sacarla adelante. Todo es empezar.

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El #12M, la banda sonora de la Feria de Jerez

Qué arte tiene mi gente. Cuando va a cumplirse un año ya del nacimiento del movimiento que ha logrado arrancar a buena parte de España de sus sillones, a mis paisanos va y se les ocurre hacer las “Sevillanas indignadas” para que ahora, además, la gente mueva el culo.

«En Jerez el 15 de Mayo de 2011 era el último día de la Feria del Caballo, conscientes de la dificultad que significaba convocar una manifestación en esas fechas, y valorando la poco visibilidad que tendría una manifestación mientras la mayoría de la ciudad está en al feria decidimos hacer una intervención artística en la feria del caballo el 14 de Mayo como preludio a lo que intuíamos iba a ser el principio de nuevo ciclo de luchas del que queríamos participar desde el primer momento».

Así que este año, para no quedarse cortos, han optado por contar con artistas de la tierra como el Canijo de Jerez (Marcos del Ojo, de Los Delinqüentes), el Luis Lara (Comandante Lara, Luis de Pacote), o Juan Pedro “El Pirata”, y se han marcado unas sevillanas cargadas de ironía y de arte a raudales.

«Sevillanas (de Sevilla), creadas para la Feria de Jerez, hechas por gente auténtica de Jerez, estrenadas en Jerez, con aires de carnaval de Cádiz y abiertas a todas las ferias y fiestas de Andalucía, del resto de nuestra geografía y del mundo. Grabadas en dos versiones, una para la Feria de Jerez y otra para el resto. Sevillanas Flamencas, para bailar o para escuchar. Interpretadas por verdaderos profesionales, transgrediendo su arte (es la primera sevillana que graban) y por verdaderos indignados e indignadas artistas, gente anónima, juntas en una proyecto colectivo».

Un activista del 15M en Jerez me contó en cierta ocasión que él tenía claro que, si echaba en falta movimientos sociales, ofertas culturales o de ocio en nuestra ciudad natal, sería él mismo quien, en lugar de quejarse, los promoviera. Cosas como estas “Sevillanas indignadas” no hacen sino convencerme cada vez más de que ése y no otro es el camino.

Hace años, Jerez se me quedó chica, y ahora, desde fuera, la veo enorme. Ya estaba yo loco por que llegara la Feria del Caballo para tomarme mis copitas de Tío Pepe con sus montaítos de lomo y sus chocos. Lo que no sabía es que iba a acabar tomándome la feria entera.

Juan Blanco en Espacio Empresa, de Giralda TV

Hace cerca de un año, mi colega Carolina García me comentó que mi perfil de teletrabajador encajaba bien en el programa que estaba preparando para Espacio Empresa, de Giralda TV. Por aquel entonces, yo compaginaba mi media jornada en Facua con mis tareas como editor web y gestor de redes sociales para Eumedia. Ahora que tengo los viernes libres, he podido recuperar un extracto de mis apariciones en este espacio para poder usarlo como un videocurrículum la mar de profesional.

En breve desarrollaré un plan de comunicación para volver a ofrecer mis servicios como freelance, ya sea como redactor, fotógrafocommunity manager, editor de vídeos o de lo que se tercie. En la vida, como en la política, el problema no está en la partida de gastos, sino en la de ingresos. Hay que hacer recortes, sí. Pero creo que dispongo de un potencial rico que no está cumpliendo con su parte.

Periodigno: «Nadie te puede obligar a servir a la mentira»

Cientos de periodistas se han concentrado hoy en la sevillana Plaza Nueva bajo el lema «Por un periodismo que defienda la verdad» y «Por el empleo de periodistas en condiciones dignas». Con ello los periodistas han querido denunciar ante la opinión pública, por primera vez en la historia, las precarias condiciones en las que desarrollan su trabajo.

Convocados por la Asociación de la Prensa de Sevilla, cerca de quinientos profesionales de los medios de comunicación han expresado su preocupación por la crisis que atraviesan las empresas periodísticas y el deterioro en las condiciones laborales y éticas. Continuar leyendo

Cámara: Paula Velasco
Edición: Juan Blanco

Todos somos candidatos a sufrir de dependencia

Durante la mañana de este domingo, en torno a un centenar de dependientes y sus familiares han dado muestra de su apoyo a las empleadas de Acasa, la concesionaria del Ayuntamiento de Jerez para el servicio de asistencia a domicilio.

En la jornada se vivieron momentos realmente emotivos que no hacen sino dar la razón a los que apostamos por el que es un verdadero progreso social: ayudar a quienes más lo necesitan.

Sin embargo, las trabajadoras vienen sufriendo constantemente impagos en sus nóminas, bien por la mala gestión municipal o por los retrasos en el envío de las partidas desde la Junta de Andalucía.

Precisamente los que no se pueden mover hicieron acto de presencia para reivindicar un derecho que es suyo, y que no están recibiendo porque a las empleadas no les queda otra que seguir acampadas y en huelga hasta que les paguen. A ver si hay suerte y este lunes se traen un acuerdo de compromiso de Sevilla.

Turismo natal

Viernes flamencos 2011, con Juan Moneo "El Torta"

Viernes flamencos 2011, con Juan Moneo “El Torta”

Ha pasado ya casi medio año, y ha tenido que recordármelo mi hermano para que le terminara echando cuenta. El pasado agosto estuve pensando, y aún sigo haciéndolo, que somos muchos los que nos maravillamos cuando viajamos a otras ciudades, o a conocer otras culturas, pero sin embargo, somos poco conocedores de nuestra propia tierra.

Sé que hay honrosas excepciones, pero mi caso cae del lado infame del que no conoce el suelo que pisa. Por ello, tomé la determinación avisar a algunos amigos y proponerles hacer una visita turística a Jerez de la Frontera. Y el denominador común fue el comentario “no venía a aquí desde aquélla excursión, con la escuela”.

Aunque en el programa inicial entraban las visitas a algunas de las iglesias más emblemáticas de la ciudad, decidimos dejarlo para otra ocasión, al igual que la visita al zoo. De todos los jerezanos es bien conocido que en agosto, con el calor, los monos duermen la siesta en vez de mearle encima a los visitantes, y así es más aburrido.

Una manera de conocer más a fondo la ciudad la supuso para mí el realizar, durante tres meses, mis prácticas en La Voz de Jerez. Desde allí pude enterarme de que el Alcázar duplicaba su espacio visitable, y desde entonces estaba loco por ir a verlo. Y no me defraudó, pero las prisas no me hicieron disfrutar la visita como quisiera. A pesar de ello, pudimos contemplar una panorámica de toda la ciudad gracias a su cámara oscura.  Read More

Mi amigo, el gorrilla

Foto: Rafael Tovar (CC)

Foto: Rafael Tovar (CC)

Cada vez que me ve, me saluda. Yo le devuelvo una sonrisa complaciente, la misma que le lanzo al vecino cuando me toca sacar la basura. Porque en el fondo, no deja de ser uno más del barrio con una forma de vida un tanto peculiar. Se llama Juan como se podría llamar Micael, porque no es sino otro de los tantos personajes que se dedican a ofrecernos su asesoramiento cuando intentamos aparcar el coche. Juan es gorrilla.

Coincidimos a la hora de fichar en el trabajo, y aunque son pocas las veces que he de mover el cacharro, siempre me pregunta por cómo estoy, por mi pareja, o por cuándo volveré a irme de vacaciones. No parece importarle que ocupe semanas enteras una plaza de automóvil por la que está perdiendo dinero. Incluso, más de una vez, me ha devuelto la sonrisa cuando no llevaba encima suelto que darle.

Al finalizar mi media jornada, la cosa cambia. Es es aquí donde, lo que podría llegar a ser un bonito perfil humano, de una de esas vidas peculiares que tanto nos gusta retratar a los periodistas, se torna oscuro. Es entonces, al no verle por mi calle al volver a casa, cuando deduzco que su sol a sol particular es probable que haya acabado convertido en un sol y sombra.

Es en ese momento cuando me paro a tantear, y oteo al menos un centenar de espacios rotatorios ocupados por otros tantos coches que, cuando realmente lo necesito, no me permiten aparcar el mío. En las horas en las que yo he estado trabajando, no hay duda de que, cuanto menos, la mitad de ellos ha generado beneficios positivos para mi amigo. Y es entonces cuando me cabreo, y hago cuentas.

Con sólo haber ayudado a estacionar a 40 clientes, y suponiendo que sólo una decena de ellos se haya negado a sufragar con un euro su actividad, el emprendedor de mi amigo el gorrilla ha conseguido ganar lo mismo que yo en menos horas. Limpios de impuestos. Todo, sin tener que pagar tasas de circulación, matriculación o combustible, y sin que le retengan IRPF alguno en la nómina.

Por ello, no puedo evitar sonreír al acordarme de que soy “libre para aparcar“, que soy yo el que tiene que poner de su parte para erradicar esta práctica y no pagarle. Al fin y al cabo, cada euro que le doy por algo que ya he pagado no genera impuestos. Las horas de taller, el cristal y los espejos rotos, sí. Las multas a los insolventes y el dinero requisado, también.

Al gimnasio

Nunca me ha importado demasiado mi forma física. De pequeño tuve que elegir entre el fútbol o la guitarra para no entorpecer mis estudios (sobre esto último no había elección), y me quedé con las seis cuerdas. Luego, al descubrir lo fácilmente que uno engorda, decidí que elegir entre una cosa u otra no siempre es bueno, puesto que se pueden llevar muchas cosas adelante a la vez.

Desde que dejé el deporte ya en la categoría de benjamines, no he sido capaz de mantenerme en buen estado. Adelgazo y engordo de forma aleatoria a golpe de estrés laboral y estudiantil, y hasta ahora no me preocupaba demasiado. Sin embargo, desde que mis últimas experiencias laborales vienen acompañadas de un determinado número de horas postrado en un sillón, he pasado a sentirme tremendamente oxidado. Y es por eso que hace un par de meses decidí, como dice Javier Bolaños, apadrinar un gimnasio.

Ahora me enfrento cada día al reto de ir, aunque sea por la sencilla razón de que lo he pagado. Pero mi cerebro me engaña, como a un fumador la nicotina, para que no vaya. “Hace frío”, me dice. “Tienes cosas más importantes que hacer, como… actualizar tu blog”. Pero hoy me he acercado a saludar a mis excompañeros de El Correo de Andalucía, y me he acordado de lo periodista que me sentía entonces, de la Carmen Rengel de antes y de la de ahora, y de lo canijito que estaba por entonces de patearme las calles de Sevilla para contar historias. Pero sobre todo, me acordé de Morenatti.

Más kilómetros

El pasado viernes me levanté hacia las 6:50 horas de la mañana, pero no desayuné hasta cerca de las doce. En total  serían unas diez copas de buenos vinos del país. Todo por trabajo.

El postre me lo tomé a las 19:30 mientras estiraba las piernas en el descanso del viaje en bus que me llevaba a Granada. Casi lo pierdo. 419 kilómetros.

Dos días después, tras cuatro horas y media y 419 kilómetros más de vuelta, el pasado domingo me dispuse a dormir algo para así tratar de evitar un accidente: a las 8:00 de la mañana conduje por vez primera el Opel Astra de la empresa hacia Aranjuez para recoger a mi compañero. 53,8 km.

Y de ahí, al noroeste de Murcia. 347 kilómetros al volante, unas decenas más por la zona, y algo menos a la vuelta, ya por puro agotamiento.

He metido la sexta marcha por primera vez en un coche. He dormido en un hotel con cama doble para mí solo. He usado, también por vez primera, un ascensor de coche. Dos veces, la segunda de ellas con los retrovisores plegados por necesidad. He adelantado a una ambulancia.

Son las doce de la noche de un intrépido martes. A las 4:00 horas de la mañana del día que ahora comienza, pondré rumbo a pie hacia la plaza de Cibeles. Un bus me llevará entonces al aeropuerto de Barajas para tomar un avión hacia Jerez. Tras desayunar con mis padres, cogeré un tren que me llevará a Sevilla. Y de Santa Justa, un autobús hacia la Facultad de Comunicación.

Tengo un examen de Estructura de la Información a las 18:30. Y no estoy estudiando.

¿Socibús o AVE?

Hace tiempo que no lo hacía, pero me gusta viajar en bus. Para ir a Madrid desde Sevilla sólo hay tres opciones si no quieres tirar de lo privado: AVE a 83,30 euros por trayecto, avión por 198 y el Socibús, al que un buen amigo llama ingeniosamente Sufribús.

Hasta ahora, en mi corta experiencia he podido probarlas todas, casi por tierra, mar y aire. Pero siempre con truco: por raíl con ofertas web y Estrella, en bus a pelo, y sobre vuestras cabezas hasta llegar al Jerez de mis amores gracias a Ryanair, para luego pisarlo unos 15 minutos y desplegar las velas después hacia Híspalis en un regional de Renfe.

Viajar con descuento te recuerda por qué no pagas por el precio completo. Las hordas de sevillanitos de pelonido del AVE, vociferantes celular en mano, son equiparables a una legión de seguidores de un triunfante Rayo en avión. Sin embargo, el bus es honesto.

No hay trampa ni cartón: cuesta 20 euros porque el viaje es una paliza de seis horas, y cuesta 20 euros porque Socibús ostenta el monopolio del low cost sobre ruedas. Coges el bus a la una de la madrugada y tratas de dormir como puedes para poder llegar, ducharte y rendir bien en el trabajo. Por eso a ninguno de los trabajadores españoles, de origen africano, asiático o sudafricano, ni a los jóvenes estudiantes que ocupan plaza aquí, se les ocurriría romper a gritar por un Iphone o a celebrar la victoria de equipo alguno. Será que el respeto ni se compra ni se vende.

De la escaleta de Canal Sur Radio al planillo de ‘El Correo’

«Se acabó», comenzaba yo hace poco más de tres meses. «La falsa ilusión de estar trabajando en plantilla con un gran grupo de profesionales se ha desvanecido». Y así, como cuando intentas dormir rápido tras despertar de un dulce sueño para intentar recuperarlo, volví a estar entre capuchinsquis.

Esta vez, en cuanto el sueño comenzó a remitir me curé en salud. No me importó que inicio de unas nuevas prácticas se solapara con el fin de las anteriores, y confiaba en que a las administraciones universitarias y a los gerentes de la nueva empresa hicieran lo propio. El resultado es que esta tarde termino mis prácticas en Canal Sur Radio y, en menos de dos horas, doy arranque a mi andadura en pruebas por El Correo de Andalucía.

No estoy triste, sino justo lo contrario: ilusionado. Son tantas las buenas palabras que me han llegado acerca de la nueva redacción y sus gentes que es imposible no estarlo. Puede que ellos a mí aún no me conozcan tanto, pero por fortuna, cuento con una buena carta de presentación.

La hora de la despedida

La voz de Jose Manuel de la Linde suena, al igual que cada mañana mientras intento despegar mis pestañas, como fibras de velcro superpuestas sobre mis ojos. Ya sé cómo pinta el día, pero nada logrará hacerle frente a la agenda. Paula, quizá consciente de que es mi última jornada en la radio, se encarga del café y me cede el turno en la ducha. Y antes de entrar, me afeito.

«Tengo una imagen que ofrecer a la gente de El Correo», bromeo cuando se percatan de ello en la redacción de Canal Sur Radio, y de mi corte de pelo. Valentín desaparece, y me deja solo frente a la escaleta. Dos de los temas llevan mi nombre, y ya estoy tardando en irme al Laredo. «Pregúntale al García por las setas de la Encarnación», apunta Linde. «¡Gracias!», me despido.

Llego con tiempo a una sala de prensa vacía y me dirijo casi con nostalgia hacia las cabinas. Pero pronto aparece una compañera de RNE que evita la aparición de sentimientos azucarados. Y arranca una rueda de prensa más, con otra historia ya contada, aunque con la buena voluntad de siempre. Al otro lado, amigo, necesitamos carne.

Faltan veinte minutos para la siguiente rueda: lo justo para un café y una media con jamón. Me da tiempo incluso a escribir la crónica de la anterior. ¿Cuál era el corte bueno? Recuerda lo que te dijo el Bola: el minidisc al dos, que si no entra sobrealimentado. Y llega el otro, como siempre, con el retraso propio de quien necesita arañar redactores rezagados de la anterior rueda. Mierda, se me va a hacer tarde, y lo más seguro es que me llamen para la crónica. Efectivamente: suena el móvil, pero ya estoy en la cabina. «Te entro por la RDSI, ¿vale?». «Estupendo», se oye al otro lado de la línea.

No me llaman. Joder, no me llaman. Son y siete y no me llaman. Tengo las dos crónicas escritas y el corte listo. Tacho esa línea porque no se entiende. «Juan, apaga el minidisc». «¡Pero si no está encendido!». Ay, madre. «Te estamos escuchando… ¡dale paso a Marisa, que el Ayuntamiento no está pinchado!», oigo. «¿Qué estaré haciendo mal?”, pienso. Y entonces suena la RDSI.

«Teníamos pinchada la Casa Rosa, Juan. Por eso no te escuchábamos». Bueno, no pasa nada. Como dijo Valentín, mientras de puertas para afuera no se oigan los problemas, todo marcha bien. Sacar los cortes y escribir mi texto. «Marisa, ¿cómo trenzamos esto?», pregunto. «Llama a Nieves». Diego no lo coge, pero en el Ayuntamiento sí responden: «No, esperaremos a ver las noticias y entonces ella verá si da respuesta». Como quieras. A la mierda, paso a corte.

Son ya las menos veinte. En verdad… si no vamos a dar esto, saco otros cortes y dejo los de antes para la tarde. Suena mi teléfono: «¿Juan Blanco? Nieves quiere contestar». ¡Gracias por atendernos! «¡Valentín, ya tienes el corte en preproducción! ¡Enseguida te lo escribo!». (¡Mierda! El tráfico, ¿Marisa? ¿Nuria? Joder). «Toma, aquí está el pasito a Nieves. ¿Tienes el tráfico?». Siéntate, me dice.

Llega la última noticia y me la pasa, como las otras, con una marca hecha a boli. Se ríe, y yo, nada más leerla, me parto. Perdónenme los oyentes.

(Jamás me cansaré de decirlo: gracias)

A tu bola: son ilusiones

A tu bola se acabó y era normal. Nadie puede quejarse ni sentirse engañado porque todos sabíamos que la lógica imperaría. Ya avisamos en su día, que nuestro camino era corto y que lo divertido era convertir cada show en el último. Nos hemos reído mucho durante 266 programas. Una barbaridad teniendo en cuenta que no era el lugar apropiado para un espacio como éste.

Síndrome de Estocolmo“, de David Gallardo

El folio en blanco puede ser una condena o una bendición según quien sea el que lo tiene enfrente. Y existe una especie de profesional radiofónico al que el guión le estorba, al que le bastan su voz y sus ideas para dar cuerpo a un programa intangible. Así surgen la  pasada y efímera La hora de la Navidad, con Valentín García, pero también productos que parecían consolidados, como A tu bola. El programa de los daviles, el Gallardo y el Hidalgo, nos ha regalado momentos de auténtica magia radiofónica a una hora que no lo era tanto.

Y ahora cae de la parrilla de Canal Sur Radio.

Sin embargo, al igual que las pérdidas en la plantilla, uno se alegra cuando sabe que el cambio será a mejor para los afectados. El horizonte es amplio, y es una maravilla tener más camino hacia adelante que a la espalda.

Mucha suerte, compañeros.

Entre ‘capuchinsquis’: vuelvo a la radio

Cuando Marisa Gallego se enteró de que daba un concierto con mi grupo, dio parte de ello a David Gallardo. Días más tarde, concretaría la invitación con mi paisano. Entretanto, mientras nuestra intervención llegaba, tanto Alberto Reviriego como Fernan López me llamaban desde la redacción para reclamarme contactos de mi agenda. Finalmente se produjo la intervención en A tu bola, el programa de los daviles: el Gallardo y el Hidalgo.

Al poco de comenzar la entrevista, Pilar Pastrana me llamaba desde afuera de la pecera para darme la noticia. Más tarde, sería Valentín García quien la propagara a los cuatro vientos. José Manuel de la Linde y José María Humanes me felicitaban. Javier Bolaños me impedía volver a la radio con mis pintas habituales, y me instaba a disfrazarme de periodista. Hoy se ha hecho certeza. Vuelvo a trabajar en la radio, aunque lamento no poder compartir mi puesto con Mar Urbano y con Marta Rodríguez.

Desconozco cómo logra uno ser buena persona, pero en periodismo ando últimamente rodeado de maestros. Va por todo aquel que hace suya la cita, porque está comprobado que «Para ejercer el periodismo ante todo hay que ser buena persona».

Naked NaNa, grupo invitado en ‘A tu bola’, de Radio Andalucía Información

Los componentes de Naked NaNa se someterán al tercer grado del jerezano David Gallardo

Tras la Cicciolina, ahora le toca el turno a Naked NaNa. Será mañana jueves, a partir de las 12:15, cuando los naked se dejen caer por los micrófonos de Radio Andalucía Información para ser entrevistados por el equipo de A tu bola. En la intervención tendremos la oportunidad de escuchar en acústico alguno de los temas que también formarán parte del próximo concierto de este sábado en la Sala Chicote (antigua NYA). Además podrá escucharse, en primicia, algún adelanto de las nuevas canciones que Naked NaNa está grabando bajo la producción de Maleso.

¿Te lo piensas perder? Sintoniza A tu bola en Sevilla en el 93.4, en Jaén en el 91.6, en Jerez en el 99.4 o desde cualquier otro municipio de Andalucía o del mundo a través de su web. No tienes excusa.

Acaban mis prácticas en Canal Sur Radio: toca poner en orden la escaleta

Se acabó. La falsa ilusión de estar trabajando en plantilla con un gran grupo de profesionales se ha desvanecido. Tal como vino se fue, de la mano de los últimos días de un limitado periodo de prácticas. Ahora toca poner en orden la escaleta.

A lo largo de estos tres meses he tenido la oportunidad de ilusionarme. De recibir una noticia de impacto dos minutos antes de iniciar un informativo, justo en el día en el que la mitad de la redacción se iba de vacaciones. De descubrir que me encanta la radio, pero que todavía no lo sabía. De descubrir lo que dan de sí las horas, los minutos y los segundos. De escoger de entre 3.600 tan sólo 20 segundos. De saber que en radio hay que escribir en presente, y como mucho, en pretérito perfecto compuesto. De saber qué es humo y  qué chóped (y qué un chiscotazo). De acordarme de Bécquer y de Garcilaso en cada reunión matinal. De saber que otros modelos de familia no sólo son posibles, sino que son ejemplares. De demostrar que, aunque en el fondo sea vulnerable ante determinadas informaciones, me va el humor negro, negrísimo. De estremecerme, de pisar macabros escenarios y de ser consciente de lo que es una muerte horrible, pero también de saber qué se siente cuando descubres que un corte que tú y sólo tú has conseguido suena en otra emisora (quid pro quo). De maravillarme con que sólo el género femenino en prácticas de la SER tenga-no tenga-sólounatenga la mediática gripe A. De aprobar cinco de siete a pesar de seguir acudiendo al trabajo. De pasar de sentir un pánico terrible al directo a volverme un adicto (y maldecirme por mis inoportunos noes). De valorar el poder que tienen los medios para hacer frente a las injusticias. Pero también de desilusionarme.

Hace cuatro años iniciaba una carrera con más hastío que ilusión, a decir verdad. No fue hasta cuarto hasta cuando me di cuenta, con certeza, de que quería ser periodista. Yo sólo quería escribir, ser creativo. No sé si fue por circunstancias propias o por la influencia positiva (¡por fin!) de algún que otro profesor. Lo que sí sé es que los geniales periodistas de Canal Sur Radio han terminado por clavarme la puntilla: mucho me temo que no me queda otro destino que el de ser plumilla.