La inmensidad de la Ciudad de México se vuelve colosal desde las alturas. Ya a la llegada, desde el avión, se atisbaba como tal. Pero a una distancia más mundana como la del piso 41 de la Torre Latinoamericana, el coloso abruma. Y en cada rincón del DF, la vida sigue mientras otros nos usan como fichas de ajedrez. Pues juguemos.

Una treintena de personas mayores se acercan cada día a la Plaza de la Solidaridad del Centro Histórico, frente al Museo Mural Diego Rivera, para retarse entre ellos al rey de los juegos de mesa: el ajedrez. Cuando les dejan, que hace años se quejaban de agresiones de otras personas, esta vez menores. Me encantaría ver cómo me vapulean algún día.

Los ajedrecistas

Para contemplar la magnanimidad de un mastodonte como es la Ciudad de México, la mejor opción es hacerlo desde la Torre de Seguros Latinoamericana. La cuestión es desde qué piso. Por 60 pesos puedes acceder al mirador de la planta 37. Por diez menos, puedes tomarte una Negra Modelo en el 41 y esperar a que se le baje la espuma mientras gastas la tarjeta haciendo fotos. Tú eliges.

Ciudad de México desde las alturas