Tres reflexiones sobre periodismo desde detrás de la cámara

Una de las declaraciones más destacadas del vídeo que Paula Velasco y yo hicimos ayer para ilustrar la protesta de los periodistas sevillanos por un #periodigno es la del fotoperiodista Luis Serrano. Es, además, la pretendidamente más larga, porque creo que el colectivo de los periodistas gráficos es uno de los que más tiene que decir en esta crisis de crisis que vive el periodismo. “A vuestra situación, de todos nosotros [los periodistas], pues aún peor: sin papeles”, como él mismo recordó este sábado.

La democratización de la fotografía y el avance de la tecnología han supuesto que todos podamos llevar encima un aparato con el que tomar imágenes de manera bastante decente. Pero subir a los altares de la profesionalidad una foto hecha con un móvil es tan aberrante como considerar periodista a cualquiera que tenga un boli Bic y una Moleskine.

La crisis del periodismo es la crisis de los plumillas y de los foteros, pero sobre todo, es la crisis de unos editores y empresarios que eligieron la economía por encima de la calidad. Dudo de que haya vuelta atrás, pero por si acaso, el documental Reinventando el fotoperiodismo (2012), de Roger Lleixà, deja entrever las causas de la nefasta situación actual, y algunas claves no mal encaminadas a recuperar el prestigio perdido.

«La información corre muy rápido, y si a los medios para los que trabajamos nosotros les llega una fuente de información, que además es gratuita, y que en algunos casos, o en muchos de los casos, estaban en el momento de la noticia… ¡claro! […] No sé cómo les podemos decir que no lo utilicen».

Marc Martí (Diari de Girona)

«Tiene que haber una persona que es la que marca la frontera de lo que es publicable y lo que no es publicable. Si es publicable, aquí entramos en una segunda parte: se tiene que pagar igual, como si fuera un profesional. Porque a la utilidad de aquella fotografía tú le estás dando un uso profesional».

David Airob (La Vanguardia)

«¿Una empresa puede aceptar regalos? No lo sé. Siempre se había dicho que no. Pues ahora estamos aceptando muchos regalos que la gente considera que no son regalos. Porque yo considero que si un trabajo está hecho, hay que pagarlo. Si no, es un regalo».

Jordi Ribot (Click Art Photo)

Si los medios tuvieran que pagar por cada foto que publican de un ciudadano; por cada información que les remite un gabinete de prensa; por cada texto de un becario que no dudan en llevar a portada; o por cada estudio sesgado que realiza gratis una oenegé o una empresa, a lo mejor se empezaban a plantear que es mejor contratar a un profesional.

Periodigno: «Nadie te puede obligar a servir a la mentira»

Cientos de periodistas se han concentrado hoy en la sevillana Plaza Nueva bajo el lema «Por un periodismo que defienda la verdad» y «Por el empleo de periodistas en condiciones dignas». Con ello los periodistas han querido denunciar ante la opinión pública, por primera vez en la historia, las precarias condiciones en las que desarrollan su trabajo.

Convocados por la Asociación de la Prensa de Sevilla, cerca de quinientos profesionales de los medios de comunicación han expresado su preocupación por la crisis que atraviesan las empresas periodísticas y el deterioro en las condiciones laborales y éticas. Continuar leyendo

Cámara: Paula Velasco
Edición: Juan Blanco

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Del periodismo al #periodigno

Esta semana sólo he podido ir a trabajar un día. He tenido una recaída de mi faringitis y vuelvo a la senda de los antibióticos, así que poco podía hacer distinto de estar tumbado en la cama. Pero no se deja de ser periodista por estar enfermo. El periodismo es una actitud. Uno puede ser camarero once o doce horas diarias durante seis días a la semana, y seguir llamándose a sí mismo periodista.

Por eso, la mejor forma que encontré anoche para ayudar a difundir la concentración de periodistas de este sábado en Sevilla fue darle bombo en las redes sociales. Ya que nos acusan a los periodistas, y no sin parte de razón, de rellenar telediarios con trending topics, gatitos de Menéame y vídeos de Youtube; tomemos la agenda, a ver si nos sacan. A media hora de empezar, el #periodigno llegó a ser el tema del momento a nivel local. A los veinte minutos del comienzo, ya alcanzaba el ámbito nacional y europeo. Y subiendo.

En Menéame, sin embargo, el camino está siendo más lento. Aunque principalmente se debe a que la popularidad de este portal no es tan alta como la de Twitter, otra causa puede ser la que manifiesta alguno de los comentarios: la Asociación de la Prensa de Sevilla está patrocinada por anunciantes de tan dudosa moral como La Caixa, Cajasol, Endesa, El Corte Inglés, Cámara de Sevilla Coca Cola o Cruzcampo. Y no es que algo así despierte mucha confianza entre nuestro público y lectores.

Es algo que ya critiqué en su día a la Asociación de la Prensa de Madrid, cuando comprobé que su boletín estaba plagado de anunciantes que tanto pie dan a la autocensura. Su respuesta vía Twitter fue, creo recordar, algo así como y que sigan estando ahí.

La información es cara, y puedo llegar a entender que si reivindicamos un periodismo digno y de calidad, necesitamos de anunciantes que lo paguen. En un medio privado. Pero en una asociación, al igual que en una oenegé o un sindicato, esa connivencia implícita con el que paga nos hace escorar bastante una oposición que, por su naturaleza, debería ser frontal. Y más cuando, para defender nuestros derechos como informadores, hemos demostrado que si queremos, tenemos el medio a coste cero.

Pese a esta reflexión que creo necesaria, la concentración de este sábado ha sido todo un éxito y el comienzo de muchos más. Como dice Francisco Artacho, «por primera vez me siento orgulloso de la Asociación de la Prensa de Sevilla (aunque su web la patrocine El Corte Inglés)».