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Paula Velasco: «La fotografía puede producir una experiencia estética y al mismo tiempo llevarnos a reflexionar»

La fotógrafa e ilustradora Paula Velasco, investigadora del Departamento de Estética e Historia de la Filosofía de la Universidad de Sevilla, ofreció el 8 de abril de 2014 la ponencia titulada Expresión o testimonio: El papel de la fotografía documental en el arte actual, en el marco de las jornadas Imaginario organizadas por M2 Comunicación en la Facultad de Comunicación de Sevilla.

Tras publicar el montaje de la cobertura de la Second Plus Europe Conference, por fin he tenido ocasión de editar esta pieza. Para hacerlo, he usado una vez más Adobe Premiere CS6 en combinación con Apowersoft Desktop Screen Recorder Pro para insertar la presentación en Prezi. Sobre la misma le he aplicado un efecto de 3D y otro de sombra del propio Premiere.

Se trata de una toma única en plano fijo realizada con una Canon EOS 600D gracias al firmware modificado Magic Lantern, que permite bajar la calidad de compresión para superar el escollo de los 4 GB máximos por archivo, y la función auto-restart, que reduce al mínimo el corte que se puede ver en torno a la mitad de la grabación. La lente, una vez más, ha sido la Canon EF 50 mm f/1.8 II.

Son muchas las ventajas de las cámaras réflex a la hora de capturar vídeo, pero también abundantes las limitaciones. Para grabaciones largas como ésta, y con tan precarias condiciones de luminosidad, la calidad de compresión resulta excesivamente baja (agravada por un necesario zoom digital), pero salvable para un vídeo así, donde lo que importa es el contenido. A los desarrolladores les queda mucho trabajo por hacer para convertir estas preciadas máquinas en verdaderos cinematógrafos.

Tres reflexiones sobre periodismo desde detrás de la cámara

Una de las declaraciones más destacadas del vídeo que Paula Velasco y yo hicimos ayer para ilustrar la protesta de los periodistas sevillanos por un #periodigno es la del fotoperiodista Luis Serrano. Es, además, la pretendidamente más larga, porque creo que el colectivo de los periodistas gráficos es uno de los que más tiene que decir en esta crisis de crisis que vive el periodismo. “A vuestra situación, de todos nosotros [los periodistas], pues aún peor: sin papeles”, como él mismo recordó este sábado.

La democratización de la fotografía y el avance de la tecnología han supuesto que todos podamos llevar encima un aparato con el que tomar imágenes de manera bastante decente. Pero subir a los altares de la profesionalidad una foto hecha con un móvil es tan aberrante como considerar periodista a cualquiera que tenga un boli Bic y una Moleskine.

La crisis del periodismo es la crisis de los plumillas y de los foteros, pero sobre todo, es la crisis de unos editores y empresarios que eligieron la economía por encima de la calidad. Dudo de que haya vuelta atrás, pero por si acaso, el documental Reinventando el fotoperiodismo (2012), de Roger Lleixà, deja entrever las causas de la nefasta situación actual, y algunas claves no mal encaminadas a recuperar el prestigio perdido.

«La información corre muy rápido, y si a los medios para los que trabajamos nosotros les llega una fuente de información, que además es gratuita, y que en algunos casos, o en muchos de los casos, estaban en el momento de la noticia… ¡claro! […] No sé cómo les podemos decir que no lo utilicen».

Marc Martí (Diari de Girona)

«Tiene que haber una persona que es la que marca la frontera de lo que es publicable y lo que no es publicable. Si es publicable, aquí entramos en una segunda parte: se tiene que pagar igual, como si fuera un profesional. Porque a la utilidad de aquella fotografía tú le estás dando un uso profesional».

David Airob (La Vanguardia)

«¿Una empresa puede aceptar regalos? No lo sé. Siempre se había dicho que no. Pues ahora estamos aceptando muchos regalos que la gente considera que no son regalos. Porque yo considero que si un trabajo está hecho, hay que pagarlo. Si no, es un regalo».

Jordi Ribot (Click Art Photo)

Si los medios tuvieran que pagar por cada foto que publican de un ciudadano; por cada información que les remite un gabinete de prensa; por cada texto de un becario que no dudan en llevar a portada; o por cada estudio sesgado que realiza gratis una oenegé o una empresa, a lo mejor se empezaban a plantear que es mejor contratar a un profesional.