Más kilómetros

El pasado viernes me levanté hacia las 6:50 horas de la mañana, pero no desayuné hasta cerca de las doce. En total serían unas diez copas de buenos vinos del país. Todo por trabajo.
El postre me lo tomé a las 19:30 mientras estiraba las piernas en el descanso del viaje en bus que me llevaba a Granada. Casi lo pierdo. 419 kilómetros.
Dos días después, tras cuatro horas y media y 419 kilómetros más de vuelta, el pasado domingo me dispuse a dormir algo para así tratar de evitar un accidente: a las 8:00 de la mañana conduje por vez primera el Opel Astra de la empresa hacia Aranjuez para recoger a mi compañero. 53,8 km.
Y de ahí, al noroeste de Murcia. 347 kilómetros al volante, unas decenas más por la zona, y algo menos a la vuelta, ya por puro agotamiento.
He metido la sexta marcha por primera vez en un coche. He dormido en un hotel con cama doble para mí solo. He usado, también por vez primera, un ascensor de coche. Dos veces, la segunda de ellas con los retrovisores plegados de necesidad. He adelantado a una ambulancia. Con la sirena y las luces puestas.
Son las doce de la noche de un intrépido martes. A las 4:00 de la mañana del día que ahora comienza, pondré rumbo a pie hacia la plaza de Cibeles. Un bus me llevará entonces al aeropuerto de Barajas para tomar un avión hacia Jerez. Tras desayunar con mis padres, cogeré un tren que me llevará a Sevilla. Y de Santa Justa, un autobús, hacia la Facultad de Comunicación.
Tengo un examen de Estructura de la Información a las 18:30. Perdonadme que no esté estudiando.












