Tiempo
La fatalidad de la cuarta dimensión. Existían tres, pero faltaba el sentido. Y se inició el maldito reloj de arena.
El sentido de la vida es siempre trágico. El domingo, en mi más que habitual visita al mercadillo -iba a decir de antigüedades, pero en fin…- de cosas de El Charco la Pava, me percaté de una curiosa paradoja. Mientras descendía por el túnel de acceso principal al enorme aparcamiento, una pintada desató mi interés: “negros, vais a morir”. Por mi cabeza pasaron mil cosas, entre ellas contestar con una nueva pintada. De inmediato la rechacé para limitarme a esbozar una sonrisa provocada por la inocencia de aquél que nunca se hubo planteado el existencialismo. A efectos prácticos, ese individuo no creo que fuera capaz de discernir que entre escribir eso y escribir “voy a morir” no había gran diferencia. ¿Es que acaso alguien en esta vida no va a hacerlo?












