El Nuevo País
Ningún medio de comunicación pretende salir de la crisis económica despidiendo a 129 personas, como ningún país busca hacer lo propio facilitando el despido. Tanto el empresario, en el primer caso, como el gobernante en el segundo, saben bien que los motores no funcionan sin combustible, y que los motivos reales para poner palos en las ruedas son bien distintos de los de seguir adelante.
El País fue el periódico de la Transición, y ahora que cada vez son menos los que cuestionan que fue nuestra entrada a la democracia fue completamente deficitaria, parece que sus propietarios han optado por tirar la toalla y dejar de defender el proceso post franquista a su manera: dejando que el periódico muera por inanición. Lo siento enormemente por los compañeros despedidos. Mucho me temo no serán los únicos. No se trata de una nueva transición, en este caso, al formato digital. Prisa hace mucho que dejó de creer en su buque insignia.
Ahora sólo queda que seamos los ciudadanos los que tomemos conciencia de la gravedad de la situación y nos lancemos a forjar un verdadero sistema de convivencia, esta vez sin trucos. La muerte anunciada de El País atestigua el pinchazo de la burbuja de una Transición que nunca lo fue del todo. Gracias a sus periodistas por dejar por escrito este pedazo de historia. Nos toca escribir la nuestra, y necesitamos de vuestra perspectiva para hacerlo. Si os dejan. El Nuevo País suena bien.













