Posts Tagged ‘Periodismo’

El Nuevo País

Ningún medio de comunicación pretende salir de la crisis económica despidiendo a 129 personas, como ningún país busca hacer lo propio facilitando el despido. Tanto el empresario, en el primer caso, como el gobernante en el segundo, saben bien que los motores no funcionan sin combustible, y que los motivos reales para poner palos en las ruedas son bien distintos de los de seguir adelante.

El País fue el periódico de la Transición, y ahora que cada vez son menos los que cuestionan que fue nuestra entrada a la democracia fue completamente deficitaria, parece que sus propietarios han optado por tirar la toalla y dejar de defender el proceso post franquista a su manera: dejando que el periódico muera por inanición. Lo siento enormemente por los compañeros despedidos. Mucho me temo no serán los únicos. No se trata de una nueva transición, en este caso, al formato digital. Prisa hace mucho que dejó de creer en su buque insignia.

Ahora sólo queda que seamos los ciudadanos los que tomemos conciencia de la gravedad de la situación y nos lancemos a forjar un verdadero sistema de convivencia, esta vez sin trucos. La muerte anunciada de El País atestigua el pinchazo de la burbuja de una Transición que nunca lo fue del todo. Gracias a sus periodistas por dejar por escrito este pedazo de historia. Nos toca escribir la nuestra, y necesitamos de vuestra perspectiva para hacerlo. Si os dejan. El Nuevo País suena bien.

11

11 2012

Tres reflexiones sobre periodismo desde detrás de la cámara

Una de las declaraciones más destacadas del vídeo que Paula Velasco y yo hicimos ayer para ilustrar la protesta de los periodistas sevillanos por un #periodigno es la del fotoperiodista Luis Serrano. Es, además, la pretendidamente más larga, porque creo que el colectivo de los periodistas gráficos es uno de los que más tiene que decir en esta crisis de crisis que vive el periodismo. “A vuestra situación, de todos nosotros [los periodistas], pues aún peor: sin papeles”, como él mismo recordó este sábado.

La democratización de la fotografía y el avance de la tecnología han supuesto que todos podamos llevar encima un aparato con el que tomar imágenes de manera bastante decente. Pero subir a los altares de la profesionalidad una foto hecha con un móvil es tan aberrante como considerar periodista a cualquiera que tenga un boli Bic y una Moleskine.

La crisis del periodismo es la crisis de los plumillas y de los foteros, pero sobre todo, es la crisis de unos editores y empresarios que eligieron la economía por encima de la calidad. Dudo de que haya vuelta atrás, pero por si acaso, el documental Reinventando el fotoperiodismo (2012), de Roger Lleixà, deja entrever las causas de la nefasta situación actual, y algunas claves no mal encaminadas a recuperar el prestigio perdido.

“La información corre muy rápido, y si a los medios para los que trabajamos nosotros les llega una fuente de información, que además es gratuita, y que en algunos casos, o en muchos de los casos, estaban en el momento de la noticia… ¡claro! [...] No sé cómo les podemos decir que no lo utilicen”.

Marc Martí (Diari de Girona)

“Tiene que haber una persona que es la que marca la frontera de lo que es publicable y lo que no es publicable. Si es publicable, aquí entramos en una segunda parte: se tiene que pagar igual, como si fuera un profesional. Porque a la utilidad de aquella fotografía tú le estás dando un uso profesional”.

David Airob (La Vanguardia)

“¿Una empresa puede aceptar regalos? No lo sé. Siempre se había dicho que no. Pues ahora estamos aceptando muchos regalos que la gente considera que no son regalos. Porque yo considero que si un trabajo está hecho, hay que pagarlo. Si no, es un regalo”.

Jordi Ribot (Click Art Photo)

Si los medios tuvieran que pagar por cada foto que publican de un ciudadano; por cada información que les remite un gabinete de prensa; por cada texto de un becario que no dudan en llevar a portada; o por cada estudio sesgado que realiza gratis una oenegé o una empresa, a lo mejor se empezaban a plantear que es mejor contratar a un profesional.

Digo yo que las asociaciones de la prensa y sindicatos tendrán algo que decir al respecto. Digo yo.

19

03 2012

El respeto al lector de Enric

Leo con preocupación el relato que Enric González, desde Jerusalén,  hace sobre la masacre que está cometiendo el Gobierno sirio sobre su pueblo. Y llegado el séptimo párrafo pego un respingo, y me aíslo, como lo hace el cirujano de la vida del paciente que tiene entre manos, para quedarme con el método.

Atentos a la forma que tiene el maestro Enric para citar a las fuentes (las negritas son mías):

Una fuente de Hezbolá en Beirut, simpatizante de Bachar el Asad pero habitualmente bien informada sobre la crisis siria, definió el bombardeo como “un hecho lamentable pero provocado por los propios rebeldes”. Esa fuente explicó que durante el viernes se sucedieron las operaciones de hostigamiento contra posiciones del Ejército dentro de Homs, y que las fuerzas rebeldes del llamado Ejército de la Siria Libre, compuesto principalmente por desertores, lograron secuestrar a más de una docena de soldados. Eso habría provocado, de acuerdo con esa versión, una “reacción furiosa e incontrolada” por parte de las tropas gubernamentales apostadas en las afueras.

No encuentro forma mejor de poner en situación al lector que ésta. Oculta lo básico y sintetiza el contexto para, finalmente, insistir en la presunción de la versión. Una muestra magistral más del respeto por el lector que se está perdiendo con el periodismo de rumore, rumore.

04

02 2012

Más que coincidencias

En realidad no sé hacer casi nada. Pero sé sentir y sé que en mi trabajo de periodista es esencial aprender a sentir las emociones de los demás para poder escribir sobre ellos. Emociones dentro de un contexto que explica e informa”.

"Míralo, se cree intelectual leyendo el catálogo del Mediamarkt" / Paula Velasco

Hablaba yo esta tarde de que no hago nada, a pesar de que considero que las diez horas diarias que me paso en la redacción cunden bastante. La expresión va un poco más allá: cada día veo injusticias, estoy al tanto de múltiples calamidades, tengo más medios que nunca para denunciarlas, y no hago nada.

Elegí el periodismo como podría haber optado por ser activista en una ONG, juez en La Haya o médico: por pura filantropía. Creo que pocos hay en esta profesión que lo estén por el dinero o el beneficio profesional. Lo comentaba hoy con una amiga: mi progreso laboral deberá ser el que promueva el personal, y no a la inversa. Quiero ser mejor persona a través de mi trabajo.

Hace un par de días asistí al Foro de la Nueva Comunicación, en el que todos los medios dejaron pasar por alto, acaso premeditadamente, una reflexión lanzada por el ponente principal, Fernando González Urbaneja: si vuelves de una rueda de prensa y tienes que subir una pieza a la web en media hora, con un corte de audio, montar un vídeo y luego elaborar la información para el periódico en papel, es porque quieres. La reflexión es ésta: si de veras quieres dedicarte al periodismo en profundidad, hazte valer.

Me llaman cabezón, aunque prefiero considerarme perseverante. Ahora mismo estoy en barbecho: soy redactor editorial de 9 a 19, y ciudadano crítico de 20 a 2. Porque, aunque aspiro a tener canas y ojeras, barbas y barriguita más que a tener gomina en el pelo y la tez rasurada, a veces muestro otras caras para saber quién cojea de mi mismo pie.

Hoy me han invitado a ir como tertuliano a la tele. Ayer, a colaborar en un programa. Igual no lo hago mal del todo las horas que me dejan ser periodista.

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18

02 2011

Dos de tres

Yo creía que eso salía de uno, pero resulta que los bienes intrínsecos del periodismo son los prioritarios. De forma análoga, sería como decirle a un bombero que su principal cometido es el de salvar vidas per se, y no hacerlo por el sueldo que recibe por ello. Y aquí estoy yo, deseando desempeñar un oficio por el que pagaría, y por el que de hecho estoy pagando en forma de peaje academicista.

Es para lo que sirve estudiar una carrera como la de Periodismo: para estudiar lo que uno ya sabe, pero en palabras de otro con mayor nota media.

29

01 2010

De togas y desnudos

Alejandro Lerroux era un exaltado. Abogado, periodista, político y presidente de una corta legislatura en el Gobierno de la Segunda República. Pero ante todo, a mí me enseñaron que este señor era un exaltado.

De este mismo señor aprendió Jiménez Losantos unas cuantas lecciones de cómo pasar de un extremo al otro de la política sin tocar el centro. Todavía hoy se me asombra todo aquel a quien le cuento esta valiente hazaña -que no Azaña- de nuestro amigo de las mañanas. Sirvan los dos, al contrario que el refrán, de ejemplo de una misma cara en distinta moneda.

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24

11 2008

¿Es la guerra contra el terrorismo una guerra tradicional?

Es bastante bien cierto que mi desconocimiento hacia ciertos aspectos del mundo es total. Siempre he dicho, a modo de definición de mis recursos culturales, que «sé un poco de todo y mucho de nada».

Nunca me ha gustado releer un texto mio, pero desde que me conciencié acerca de las prácticas perodísticas que, en un futuro ya casi inmediato, me veré obligado a realizar, releo mis textos con mayor rigor. En el caso que ahora me ocupa, el tema central de mi contribución práctica era acerca de la República Islámica de Afganistán. Entonando el mea culpa, he llegado a la conclusión de que el principal fallo del discurso radica en haber tratado un tema tan trascendental sin contar con una base científica del área de conocimientos de la asignatura, extrapolando lo que realmente se pedía hacia una vaga respuesta, en lo que resulta algo similar al artículo de opinión, tan divagante siempre.

Hay tantas películas por ver, tantos libros por leer, tantos paisajes por vislumbrar, tanta música por escuchar, tantos tantos que uno se abruma cual lobo estepario. Como dice Juan Prieto en Bajo las sábanas: «Tanto por hacer, tantos deberes».

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17

10 2008