post

El debate sobre el derecho de cualquier mujer a la reproducción asistida nos atañe a todos

¿Tienen derecho todas las mujeres a ser madres a través de la reproducción asistida pública en la actualidad? La polémica estalló el pasado jueves cuando El País sacó a la luz la propuesta que el Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad (sic) hizo llegar a las comunidades autónomas antes del Consejo Interterritorial de Salud de este martes.

En principio, el documento propuesto recogía barbaridades como que sólo las «parejas integradas por un hombre y una mujer» tuvieran acceso a este servicio. Por fortuna, esta mención homófoba y machista ha sido finalmente retirada del texto presentado y ha vuelto a quedarse como estaba: se financiarán estos tratamientos «sin valorar en ningún caso ni las prácticas ni la tendencia sexual», aunque para ello debe haber «un diagnóstico de esterilidad o una indicación clínica establecida».

No es ésta, la que existía hasta ahora, la mejor forma de garantizar un derecho de las mujeres que deciden tener un hijo biológico con su pareja -sea ésta de distinto sexo o no- o en solitario. En los casos de parejas homosexuales o aquéllas que prefieran optar por la maternidad sin mantener relaciones con un hombre, tan sólo podrán hacerlo, como hasta ahora, basándose en esa última «indicación clínica establecida», es decir: a criterio del facultativo o, lo que es peor, de cada centro o comunidad autónoma.

Por eso, resulta extraño leer valoraciones como ésta de la consejera de Salud y Bienestar Social de la Junta de Andalucía:

Puede ser que Montero, presente en el Interterritorial, no tuviera acceso a los mismos documentos que María Sahuquillo, la redactora de El País responsable de la información, pero la excepción recogida es prácticamente la misma que existía cuando su partido, el PSOE, ocupaba la Moncloa.

Como bien me señalaba Isabel Atencia, el artículo 6 de la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, indica que la mujer puede ser usuaria o receptora de las técnicas de reproducción asistida «con independencia de su estado civil y orientación sexual». Pero de ahí al propuesto «sin valorar en ningún caso ni las prácticas ni la tendencia sexual» tampoco es que haya demasiada diferencia.

No obstante, que las mujeres puedan tener acceso a este derecho no implica que éste esté cubierto por la Seguridad Social. El artículo 5.3.8 del Real Decreto 1030/2006, de 15 de septiembre, por el que se establece la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud y el procedimiento para su actualización, reconoce como cubierta la reproducción humana asistida cuando, entre otras causas, «haya un diagnóstico de esterilidad o una indicación clínica establecida». La condición vuelve a quedarse como estaba.

Se trata de una rectificación a medias, porque el texto propuesto abre la puerta a que sean las propias comunidades que quieran seguir prestando el servicio las que lo financien con sus maltrechas cuentas. Además, introduce «problema médico» como definición de la esterilidad, algo que hasta ahora no sucedía. Y ya sabemos, por la nueva barbaridad que viene a sustituir la anterior, que para Ana Mato, «la falta de varón no es un problema médico».

Así que, si Montero quería garantizar la cobertura de tratamientos de fecundación para las lesbianas y solteras, podría haberle recordado esa «visión tan miope» a su compañera de partido Elena Salgado, ministra de Sanidad y Consumo en 2006, cuando se aprobó la cartera de servicios comunes del SNS.

Pero que los árboles no nos impidan ver el bosque: el debate sobre el derecho de cualquier mujer a concebir nos atañe a todos, porque comprende un concepto de sanidad pública que se resume en una frase: «La financiación pública debe ser para la curación». Y de eso, ni mujeres ni hombres estamos a salvo.

 

La recogida ‘preventiva’ de basura en Sevilla

Va por 5.208 visionados en Youtube y por los 1.527 votos en Menéame. Pero no, no ha sido esta difusión la que ha llevado a la palabra contenedores a ser el tema del momento en Sevilla, según TrendsMap. Ha sido el alcalde hispalense, Juan Ignacio Zoido, quien ha incendiado la red al acusar, desde su perfil en Twitter, a los propios usuarios por un «mal uso de los contenedores». Es la mejor excusa que ha podido dar para justificar y reconocer que los residuos orgánicos y reciclables se mezclan en la recogida de basura de la Alameda de Hércules, después de que los vecinos lo hayan separado.

Tuit eliminado por el equipo de Zoido

Tuit eliminado por el equipo de Zoido

Nada más despertar, me encuentro con que el alcalde anuncia desde su perfil que se ha iniciado una investigación al respecto. Sin embargo, antes incluso de tener una confirmación, insinúa en el mismo tuit que “puede ser por avería de soterrados o camiones, o por negligencia de operarios”. Extrañado por tal acusación velada, intento retuitearlo, sin lograrlo. Había sido eliminado.

Al parecer, a su equipo le pareció más oportuno optar por: «Vamos a investigar esto […] para ver cuál es el motivo». Por fortuna, existen las capturas de pantalla también en los móviles. Tras la expectación generada, el alcalde hizo pública, por fin, la conclusión de tamaña investigación: «Confirmado. Se debe a la contaminación por basura de los envases. No se han usado adecuadamente y se han contaminado envases».

La reacción no se hizo esperar. A lo largo de esta mañana de domingo, términos como el mencionado contenedores, reciclaje o la etiqueta #túreciclasellosmezclan se fueron sucediendo como trendings locales. No es para menos. El responsable de la cuenta de Zoido decidió salir de este jardín por donde más barro había.

Tras señalar a los operarios, apuntó que «todo es debido a un mal uso», para después pedir «colaboración a los vecinos para que hagan un buen uso de los contenedores separando adecuadamente los residuos». Es decir, los ciudadanos son los responsables de que la empresa de recogida de basuras, Lipasam, no realice la recogida selectiva de basuras. Es lo que podríamos llamar la recogida preventiva de basuras.

 

¿Cómo pueden saber los operarios, in situ, que el contenedor está contaminado en un 30%? Fácil: «En ese punto en concreto los contenedores se contaminan siempre». Entonces, ¿para qué hacer el esfuerzo de recogerlos por separado, si «la planta recicladora no lo acepta»? Aunque pensándolo bien… ¿cómo pueden probar que los vecinos no separan los residuos, si a la planta ya llegan mezclados?

Si ya es difícil demostrar «cómo se echan todo tipo de residuos en el de envases», peor aún es intentar solucionar una crisis de credibilidad como ésta desde un acto de Nuevas Generaciones del PP en Dos Hermanas, por mucho equipo de community managers que haya detrás de una Blackberry. Máxime cuando, en ese mismo instante, los vecinos acusados de falta de «colaboración ciudadana» se encontraban plantando árboles en la Alameda con sus propias manos.

lamiradarevoltosa.blogspot.com

lamiradarevoltosa.blogspot.com