Carta sin respuesta (o de ética periodística)
Fotomanipulación y difusión: EFE/Público
El escándalo mediático surgido de la trama de espionaje político en Madrid ha provocado la búsqueda emprendida, por parte de cada cabecera, de un lugar propio en el quiosco: mientras hay quienes eliden tan candente tema, otros optan por recordar viejas hazañas similares. Si bien estas propuestas podrían considerarse inofensivas a ojos del público lector, lo que no es tolerable, a mi entender, es la estrategia llevada a cabo por el diario Público con la publicación, el pasado 25 de enero, de una fotografía que atenta contra todos los preceptos éticos que se pudieran dar aún en el ejercicio del periodismo. La noticia de la tragedia de Sant Boi se acompaña en portada con la imagen de unas zapatillas deportivas de niño ensangrentadas, ubicadas con mimo –las instalaciones deportivas al fondo–, alineadas en el enclave perfecto para tan macabra captura. La selección de esta foto escapa a cualquier motivación distinta de la del impacto. Con la muestra de la crueldad de una guerra como la de Gaza, se nos hace llegar la culpabilidad, el dolor de estómago y el insomnio que nos corresponde a través de unas terribles pero necesarias fotografías. Resulta, por tanto, bastante cuestionable la utilidad de una foto así para narrar un hecho –éste sí-, donde poco ha tenido que ver la vileza del hombre, donde no cabría denuncia alguna. Máxime, cuando Público iniciaba ese mismo día una excelente colección sobre lo que ha sido y debería ser la noble profesión de la fotografía.













