Sufribús
Hace tiempo que no lo hacía, pero me gusta viajar en bus. Para ir a Madrid desde Sevilla sólo hay tres opciones si no quieres tirar de lo privado: AVE a 83,30 euros por trayecto, avión por 198 y el Socibús, al que un buen amigo llama ingeniosamente Sufribús.
Hasta ahora, en mi corta experiencia he podido probarlas todas, casi por tierra, mar y aire. Pero siempre con truco: por raíl con ofertas web y estrella, en bus a pelo, y sobre vuestras cabezas hasta llegar al Jerez de mis amores gracias a Ryanair, para pisarlo unos 15 minutos y desplegar las velas después hacia Híspalis en un regional de Renfe.
Viajar con descuento te recuerda por qué no pagas por el precio completo. Las hordas de sevillanitos de pelonido del AVE, vociferantes celular en mano, son equiparables a una legión de seguidores de un triunfante Rayo en avión. Sin embargo, el bus es honesto.
No hay trampa ni cartón: cuesta 20 euros porque el viaje es una paliza de seis horas, y cuesta 20 euros porque Socibús ostenta el monopolio del low cost sobre ruedas. Coges el bus a la una de la madrugada y tratas de dormir como puedes para poder llegar, ducharte y rendir bien en el trabajo. Por eso a ninguno de los trabajadores españoles, de origen africano, asiático o sudafricano, ni a los jóvenes estudiantes que ocupan plaza aquí, se les ocurriría romper a gritar por un Iphone o a celebrar la victoria de equipo alguno. Será que el respeto ni se compra ni se vende.












